Valentina y Fernando se encontraron en el bar de siempre. Ese que era un lugar para relajarse de las labores del día y a la misma vez un restaurante familiar. Siempre iban ellos y Valeria. Bianca ponía la misma excusa una y otra vez: era un lugar demasiado humilde para su estatus. Sin embargo En esa ocasión su gemela no los acompañaba.
—Cielo —intentó hablar Fernando pero ante la mano alzada de su hija se detuvo. Valentina no quería agradecimientos, ni palabras que le recordaran su sacrificio