38. Enfrentando a mis enemigos
Un mal presentimiento le atravesó cuando llegó a la entrada del hospital, quería correr pero su cuerpo aún adolorido por lo ocurrido no cedía a su deseo, caminó de prisa, el tiempo y la distancia recorrida hasta la habitación de su madre le pareció muy larga aunque apenas pasaron unos minutos.
Apenas pasó por el área de enfermeras la reconocieron e intentaron detenerla, — señorita, por favor espere, el médico hablará con usted.
— Por favor, solo déjenme verla — , se soltó de una de ellas y ent