Capítulo 36. Reemplazando sus caricias.
—No te atrevas a ahuyentar a mi invitado — Samuel agarró el antebrazo de Sebastián. — Nuestro padre no estará feliz si cometes una estupidez.
—Me importa poco tu invitado, o la felicidad de nuestro padre. Lo que quiero es que se vayan de mi cuarto — le dijo Sebastián, amenazante.
Nicolás sonrió complacido, al ver que su presencia lo incomodaba. Algo que Sebastián, en medio de su enfado, pudo notar. Quería borrarle esa sonrisa con su puño, pero recordó algo que Lizbeth le dijo: “Cuando te sient