Max encontró una casa para ellos, solo quería mostrársela a Fernanda.
- Si te gusta, la compraré.
- Pues veamosla.
Era una casa espaciosa, pero lo que más le gustó fue el enorme patio en la parte trasera, ya imaginaba a su hijo corriendo por todos lados.
- Y si quieres, Carolina también podría vivir aquí - dijo abrazándola por la espalda - le debo mucho.
- Le diré, pero no creo que quiera dejar su casa, aunque estariamos muy cerca.
- ¿Entonces, te gusta?
- ¡Es perfecta!.
- La casa será tuya,