Fernanda despertó, aspirando un aroma muy familiar, por un momento olvidó dónde estaba, hasta que max entró corriendo y aterrizó sobre ella, y solo sonrió.
-¡ mami !, - le dió un beso en la mejilla y la abrazó.
- Hola cariño, ¿estás bien?
- Si, papi me dió de comer.
- ¿ Porqué no me despertaste? - preguntó a Max - no podemos quedarnos, dijiste que irías con nosotros, ¿ya cambiaste de opinión?.
- Claro que no, te lo dije y lo cumpliré. Escucha ... - le dijo acunando su rostro - debes darme