Gabriela dio un paso atrás y miró la cara de su padre. Pasó sus pequeñas manos por su pelo, su barba, su cara.
- ¡Qué guapo eres! - dijo abrazándolo de nuevo.
Gaspar se rió y le besó la mejilla.
- Tú también eres preciosa, pequeña. He esperado tanto este momento. Nunca pensé que conocería a alguien tan especial como tú -dijo Gaspar, embargado por la emoción, mientras estrechaba a Gabriela entre sus brazos.
Los ojos de Gabriela brillaban de alegría mientras seguía explorando el rostro de su padr