- No tienes que amenazarme. Ya me he arrepentido de lo que hice.
- ¿Y crees que eso es suficiente? Mi hija ya no soporta ver las puertas cerradas. Todo tiene que hacerse con las puertas abiertas.
Alice se quedó sentada, observando la cara de Emily. No podía imaginarse la magnitud del trauma que le había causado a la niña.
- Lo siento mucho. Nunca volveré a acercarme a ella.
- Eso espero, porque la única razón por la que no voy a partirle la cara es por respeto a su embarazo.
Alice apartó la mir