—Señorita Somoza —sonrió Fabiola con resignación—, creo que fui bastante clara. No tengo tiempo y no asistiré a actividades de concursos.
El asistente bloqueó el paso a Silvia y habló con seriedad—: Señorita, el tiempo de la profesora Morales en el país es limitado. Todas sus actividades están programadas con anticipación y no hay forma de modificarlas para asistir al concurso que usted menciona.
—¿Ha revisado los documentos que le entregué? —preguntó Silvia esperanzada.
Fabiola no esperaba tant