—Profesora Somoza, este es un asunto delicado. Tal vez debería investigar más sobre esta situación, después de todo, aún faltan algunos días para el concurso —vaciló el rector.
Aunque él era el rector, la junta directiva tenía prioridad.
—Entiendo, rector.
Silvia mantenía una expresión grave. Los Ferrero realmente la habían puesto en el ojo del huracán con esta jugada.
Al salir de la oficina del rector, se dirigió a la sala de consultas psicológicas, donde Vivian la esperaba.
—Silvia, ya estoy a