"¡Tú!" —Leticia alzó la mano, furiosa, a punto de golpearla.
Silvia retrocedió un paso—. Te aconsejo que te detengas. La vez pasada fui magnánima y dejé pasar lo que hiciste sin llamar a la policía. Si te atreves a tocarme, ajustaremos cuentas por todo, lo nuevo y lo viejo.
Leticia finalmente bajó la mano—. ¡Nosotros, los Ferrero, no te damos la bienvenida!
¡BAM!
La puerta se cerró con violencia. Silvia la miró de reojo y se marchó.
Fue directamente a reemplazar su tarjeta y compró un nuevo telé