Vivian respondió con naturalidad: —Eso es porque te extraño tanto.
Daniel sonrió levemente. —Vivi tiene razón.
Silvia no pudo contener la risa, brillante como fuegos artificiales.
Muchos invitados miraban a Daniel con emoción. Aunque la fiesta de los Ferrero contaba con personalidades destacadas, los verdaderos pesos pesados eran escasos. Normalmente era imposible conseguir que alguien como el señor Caballero asistiera.
Estas personas no solían tener acceso al círculo de Daniel, pero se morían p