Intentó acercarse para brindar con Daniel, pero él la esquivó. —Lo siento, señorita Ferrero, he venido acompañando a Sisi.
El rostro de Leticia palideció. Una mano apretaba su vestido, mientras la otra, sosteniendo la copa, quedó suspendida en el aire sin saber qué hacer.
Furiosa, lamentó haberse acercado a Daniel. "Sisi", qué apelativo tan íntimo. ¡Daniel la había rechazado delante de tanta gente!
Fingiendo tranquilidad, retiró la copa. —Póngase cómodo, señor Caballero.
Y con esas palabras, se