Los reflectores iluminaban su rostro, exponiendo su pánico sin remedio, ni siquiera Carlos podía ayudarla a disimularlo.
Silvia sonrió levemente y dijo:
—Fátima, en tu propia boda montaste ese gran espectáculo de rasgar el acta de matrimonio y las fotos de boda. Estas noticias de los últimos días también fueron obra tuya, ¿verdad? Incluyendo sobornar a gente para que viniera a amenazarme deliberadamente.
—¡Estás calumniándome! Jamás hago ese tipo de cosas sucias. Señorita Somoza, realmente no sé