Ella era simplemente una profesora divorciada que trabajaba como consejera psicológica en la Universidad Santa Mónica.
De repente, sonrió con ironía. ¿Cuándo se había vuelto tan insegura? Antes era radiante y confiada, llena de vitalidad como Vivian, pero ahora...
Daniel se sentó, volvió a poner la manzana en su mano y la miró fijamente a los ojos: —Esto no es ningún juego. Hablo en serio. Pensé que podías sentirlo.
Su mirada ardía intensamente, quemando sus ojos: —Sisi, dime, ¿qué tipo de perso