Knut abrazó a la mujer y se sumergió en un sueño profundo y tranquilo, sin tormentos, sin fantasmas. Solo paz y descanso.
La mañana trajo consigo una luz dorada que se coló por las cortinas y llenó la habitación de calidez. Knut despertó poco a poco y se estiró. Notó el ritmo suave de la respiración de Astrid en su pecho y la presión de su cuerpo contra el suyo.
Astrid se removió entre sus brazos.
Knut se sobresaltó al ver a Astrid dormida en su regazo. Se quedó paralizado y la observó. ¿Cómo h