En medio de un apasionado discurso, Knut finalizó sus pensamientos. Con un sorbo de agua, humedeció sus labios y, ansioso por poner en práctica los besos anticipados, buscó a Astrid con la mirada en la sala de estar. Para su sorpresa, descubrió que Astrid había desaparecido hace mucho tiempo.
Frustrado, Knut se pasó la mano por el cabello en un gesto de exasperación. Los labios preparados para el beso quedaron sin encontrar su destino, marchitándose como una flor en medio de la sequía. Decidió