Malú intentando no hacer ruido ingresó a su casa, el corazón le dio un vuelco cuando las luces del amplio salón se encendieron.
—¡Mamá! —exclamó llevándose la mano al pecho.
María Paz abrió sus ojos con sorpresa, la miró de pies a cabeza.
—¿Qué te pasó? —indagó—, parece que te has peleado con un gato callejero. —Ladeó los labios.
Malú se observó en el espejo de la consola, tenía el cabello enmarañado, los labios hinchados de tantos besos que se dio con Abel, la blusa la traía mal abotonada,