María Paz la observó con todo el cariño de una madre, y se dirigió a ella con calidez.
—Desde niñas les enseñé a amarse y respetarse, porque nadie está a merced de que llegue a sus vidas un hombre que quiera destrozarlas, de esos hay muchos, tampoco creo en los cambios, el hombre que aprendió a ser machista, y a maltratar a una mujer, jamás dejará de hacerlo, la vida real como te he dicho no es un cuento de hadas, ni tampoco es como los libros de ficción en los que disfrazan la violencia con e