Malú llegó desde temprano a la iglesia del pueblo, iba enfundada en unos pantalones de mezclilla azules, una camiseta blanca, y unos zapatos deportivos, se había recogido el cabello en una cola, y cubierto la cabeza con una gorra.
Un par de minutos después miró el jeep de Abel llegar.
«Cálmate corazón» se dijo así misma sintiendo como su pulso se disparaba al verlo.
Los labios de Malú se separaron al verlo bajar luciendo unos vaqueros celestes, una camiseta roja que se mostraba su fornido