Lyra
El almuerzo, a pesar de cómo me sentía, transcurrió de manera tranquila. Aun así, me hizo llegar a algunas conclusiones. La primera era que Thane era el mejor actor del mundo y que Ekaterina no tanto. Se le daba bien omitir, pero ahora que seguramente sospechaba que yo lo sabía todo, no parecía del todo cómoda en mi presencia.
—La comida estuvo deliciosa —dijo ella cuando terminamos—. Me siento muy halagada por este recibimiento.
—Doctora, ¿ya la instalaron en una habitación? Todo fue tan