49. Todavía no tengo suficiente.
Mat no se amedrentó, la idea era hacerla, disfrutar, si, pero a la vez asustarla para que no volviera a buscarlo, así que no entraba en sus planes follarla, solo usar su boca para desahogarse de la excitación que le provocaba lo que veía y hacerla terminar sin llegar a tocarla. Una tortura porque lo único que deseaba en ese momento era poseerla con las mismas ganas con las que la agarró del cabello para pegarla a su pelvis y empujarse en el interior de su garganta, embistiendo sin ninguna restr