24. No creí volver a verte.
Juliett estaba nerviosa, aunque no era la primera vez que recurría a esa persona en busca de ayuda.
Pero esta vez lo estaba demasiado, no lograba dejar de frotar sus manos una contra otra mientras aguardaba en la sala de espera a que pudiera ser atendida, algo le decía que debía salir de ahí, que no era igual que en las ocasiones anteriores, que sería diferente.
Sentía fuertes avispas en el interior de su estómago, removiéndose furiosas cómo si quisieran advertirle del peligro, pero por mucho q