Leo estacionó en una plaza.
Después me ayudó a bajar como un caballero.
No podía dejar de sentir las mariposas revoloteando en mi vientre.
Mi corazón da un vuelco desde el momento en que él se sube a una carroza y me tiende la mano para hacerme subir a esta.
Me siento como una princesa atrapada en un cuento de hadas.
No dudo ni siquiera un segundo en tomar su mano y él me sube con delicadeza.
Me siento a su lado y después de asegurarse que estabamos bien el cochero empieza a conducir a los caba