Capítulo 55

Leo estacionó en una plaza.

Después me ayudó a bajar como un caballero.

No podía dejar de sentir las mariposas revoloteando en mi vientre.

Mi corazón da un vuelco desde el momento en que él se sube a una carroza y me tiende la mano para hacerme subir a esta.

Me siento como una princesa atrapada en un cuento de hadas.

No dudo ni siquiera un segundo en tomar su mano y él me sube con delicadeza.

Me siento a su lado y después de asegurarse que estabamos bien el cochero empieza a conducir a los caba
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