—Llegaste antes —le dije nada más al verlay ella frunció el ceño volviendo su mirada a la televisión.
Por suerte no me había escuchado llegar ni me vio con Leo.
No quiero escuchar sus gritos.
—Sí, todo se solucionó antes de lo previsto.
Ya arreglé todo —me dijo sin mirarme y esta vez fui yo quien frunció el ceño.
— ¿Qué cosas se solucionó? —le pregunté con curiosidad.
—Lo sabrás cuando sea el momento, deja de hablar. No me dejas escuchar la tele —gruñó ella.
Yo hice un motín pero no dudé en ir