No tenía idea de qué ponerme.
Me arreglé con algo sencillo.
Un vestido que sí me gustaba de verdad.
Alicé mi cabello.
Uticé un perfume de vainilla y luego me maquillé sutilmente.
Dos horas después Leo vino por mí tocando el claxon.
No tardé en encontrarme con él notando lo guapísimo que estaba mientras que él también me recorría con la mirada y sus ojos se oscurecían un poco.
—Te ves... tan preciosa —susurró cuando estuve cerca de él y no pude evitar sonreírle.
—Tú también estás muy guapo.
Me a