En ese momento era un manojo de nervios.
Leo me había dado un vestido delicado y femenino de mi talla pero no quise preguntar a quién pertenecía.
En un silencio desgarrador me vestí sin importarme que él estaba haciendo lo mismo del otro lado de la habitación.
Quería desaparecer.
Irme de inmediato de aquí.
Pero... no sólo por la rabia de que él me hubiera engañado y mentido de esta manera.
Estaba furiosa conmigo misma porque apesar de todo quería volverme hasta él y lanzarme a sus brazos para v