Llamaría a lo de esta noche un éxito rotundo, si me lo preguntan. El vino fue excelente, la comida aún mejor, pero mi atención nunca se desvió de la mujer sentada frente a mí.
Todavía me cuesta creer que aceptara venir. Sé que soy un poco como un tiburón implacable cuando quiero algo; puedo ser persistente, quizás un poco abrumador, pero si no hubiera presionado, ella todavía me estaría evitando, escondiéndose tras excusas corteses y una distancia cuidadosa.
¿Y honestamente? Me gusta más esta v