No irás a Francia Alessia.
Alessia se encontraba en su habitación, la luz tenue de la lámpara apenas iluminaba las paredes. El aire estaba cargado de tensión y emoción. Su corazón latía con fuerza mientras pensaba que hacer. El reloj en la pared marcaba las once de la noche.
Su mente se llenó de imágenes imaginando estar ahí: las calles empedradas de París, los cafés con aroma a croissants, los museos repletos de arte. Y en medio de todo eso, Kelvin. ¿Cómo podría soportar la distancia? ¿Cómo podría quedarse en Venezuela