Jardín cerrado con barras.
Gerald lo saludó con un gesto de cortesía y continuó caminando hacia su auto, sin darle importancia a la actitud arrogante de Jacques. Sabía que la investigación pronto iba a demostrar la inocencia de Anaís y no iba a permitir que las provocaciones de su rival lo distrajeran de su objetivo.
—¿Aún no enfrentas tu realidad? Al parecer la vida está en contra de que te cases, mira como tu adorada prometida te está engañando —Jacques sonríe de manera despectiva—. Me pregunto si ¿La amas tanto, como