27Mientras Amalia rescataba a su familia. Enza Aurora y Alma, estaban expuestas a la tiranía de Rudolf.
Aurora estaba sentada en una mecedora cuando sintió las primeras contracciones.
—¡Aaah! ¡Abuela! Abuela por favor ven. —gritó aurora cuando sintió que se rompió la fuente.
—Hija, mi niña, ya la pequeña está por nacer, ven vamos al hospital. Llama un taxi Alma.
La pequeña Almais marcó tan pronto el número de emergencia y quince minutos después estaban trasladando a Aurora al centro de salud má