24Amalia no durmió en toda la noche, caminó de un lado a otro mirando a sus hijos y pensando en cómo sacar a su familia de ese lugar.
Fue a baño se duchó y mientras el agua corría por su cuerpo, sentía que debía tomar control de la situación. Salió de baño envuelta en una toalla, se miró al espejo y vio un semblante serio.
—Desde que llegué a este país, todo el mundo te a engañado, utilizado y chantajeado. Pero ya no más, Amalia la soñadora, la dulce y tierna crédula ya no más, ahora serás dife