Capítulo 37.
Abrí la puerta y enseguida me arrepentí. ¿Cómo mierda iba a ir por ayuda con el jodido clima como enemigo?
Volví a cerrar y recargué mi cabeza en la puerta después de golpearla con frustración. ¿Ahora qué?
Escuché el gemido torturado del Alfa en la cama y no pude soportarlo. Regresé hasta él mientras lágrimas de impotencia comenzaban a bajar por mis ojos.
-¿Es lo mismo que te sucedió por la noche?- Pregunté tomando su mano. Él la apretó de vuelta un poco.
-No… lo sé. – Dijo jadeando. – Ayer yo