Capítulo 11.
-¿Qué… qué… quién…?
Joder, ¿De verdad estaba preguntando quién m****a aun se descomponía colgado de las cadenas detrás de la reducida celda?
El olor era intenso e insoportable. Desvié mi atención del cadáver con parte de piel aún encima y miré al lobo blanco. Este soltó un gran bostezo.
A la m****a, yo ni siquiera quería entrar aquí.
Me levanté sobre mis piernas temblorosas y les di la espalda a ambos. ¿Jugada estúpida darle la espalda a un posible asesino? Si. ¿Me importaba? Ni un poquito.