Si me dijeras que me quieres...
Era entrada la noche cuando Valery regresó a la mansión Davis. Dejó su bolso en la entrada y echó un vistazo al lugar. A pesar de tener su rostro en gran parte de los cuadros, no lo sentía su hogar.
Contrario a como se sentía en casa de sus padres, donde había pasado el final de la tarde, asegurándose de que su madre estaba mejor, en esta casa y junto a Andrew se sentía una forastera.
—Buenas noches, señora Davis. ¿Le gustaría que le sirviera la cena? —preguntó el ama de llaves, sorprendiéndol