El doctor Díaz tenía un rostro de derrota y tras horas operando, el cuerpo adolorido y un agotamiento físico y mental indecible, se sentía inconforme con los resultados. Esperaba que todo su esfuerzo hubiera brindado mejores expectativas sobre Andrew, pero una cosa era lo que él quería y otra la realidad de los hechos.
No tenía muy claro del tipo de relación que tenían ni de cómo su paciente había llegado a tremendo estado, pero lo que sí tenía claro era que eran familia, de hecho, nunca había