Después de todo, Gabriela presenció de primera mano cómo Álvaro fue aplastando a Mattheo.
Y Cintia le había contado que, dentro de la familia Saavedra, Mattheo parecía «el más normal».
Nunca se le supo de escándalos de hijos ilegítimos ni nada por el estilo. Al contrario, tras tener a su hija, su esposa no volvió a embarazarse y él la protegía. Tal vez, en el fondo, sí había algún sentimiento sincero. O así parecía.
En ese instante, al escuchar las palabras de Gabriela, un par de lágrimas brotar