Las carpas se abalanzaron con un revoloteo frenético.
Álvaro se quedó estático, preguntándose cuántos errores había cometido en el pasado para que cada mínima palabra le explotara en la cara de aquella manera, como si pisara una mina tras otra.
Alicia anunció que la masa había levado por fin. Sacó cacao en polvo, té verde, queso crema y hojuelas de coco.
Gabriela, con calma, preparó la temperatura del horno y separó la masa en cuatro sabores distintos. Alicia, siguiendo la idea de Álvaro de no c