Le costaba dilucidar si se parecía más a su padre o a su madre.
Sofía, por su lado, consiguió reponerse un poco dentro de la casa, pero al cruzar la mirada con su padre, se quebró en un llanto desgarrador. El silencio de su voz se hacía más trágico porque todo su sufrimiento se veía reflejado en su rostro. Aquello le partía el alma a Oliver.
—Hija, si Luis se entera de que estás así, se preocuparía muchísimo por ti… —trató de calmarla.
Entonces, Sofía hizo señas con el gesto descontrolado de qui