Desde que Gabriela regresó, había quedado claro que la relación entre Ivana e Iker no era para nada armoniosa.
Pero sí había dos cosas en las que coincidían de forma sorprendente.
Una: amaban profundamente a Noelia.
Dos: odiaban a Gabriela con toda el alma.
¿La razón?
Uno, por un amor imposible; el otro, por pura envidia.
Gabriela contempló la siniestra sonrisa de Iker sin indignarse, para sorpresa de él. Esbozó, en cambio, una sonrisa tranquila.
A Iker le molestaba profundamente que ella sonrie