Gabriela regresó a la habitación con el desayuno en la mano.
—¿Por qué tú traes el desayuno? ¿Dónde está Rosalina? —preguntó Cristóbal, frunciendo el ceño.
"Debe estar ocupada con algo", respondió Gabriela, entregándole la bolsa.
No tenía intención de contarle a Cristóbal sobre lo que estaba haciendo para contrarrestar los ataques de Álvaro.
Esperó a que él terminara de comer casi todo antes de soltar la pregunta que había estado rondando en su mente: "¿Le dijiste a Rosalia que mi bebé es tuyo?