Capítulo 16: Una cláusula de intimidad.
Capítulo 16: Una cláusula de intimidad
—Tiene un lunar muy interesante, señorita Delaroche. Me recuerda a alguien que conocí.
¡Adeline sintió su rostro arder de vergüenza!
Ella tragó saliva con inquietud.
—¿So… solo por eso? —dijo con su voz temblorosa, delatando su nerviosismo. Haciendo que su pena fuera mayor.
Él, como si se burlase de ella, con un movimiento lento y firme, sacó del interior de su saco negro una pluma que extendió hacia ella.
—Por supuesto que no. Mis cláusulas son si