528. LA LLEGADA DE EIRA
LILIAN:
Después de que Melanie pudo al fin dejar de llorar al vernos, nos cuenta que la vieja que había venido con la sirvienta de los Conti no era vieja. Estaba disfrazada. Ella la descubrió y la encerró hace dos días.
—¿Y por qué tus padres no avisaron? —preguntó el abuelo, receloso.
—Porque yo le había pedido permiso a mamá para irme con los abuelos a Milán. Ellos me creen allá —contestó Melanie.
—Muy bien, vamos a ver de quién se trata —dijo Alessandro.
De nuevo, todos nos dirigimos