75. Cálidas flores de primavera (III)
“Ah…”
Esa respuesta tan sincera y repentina tomó por sorpresa a Shi Minzhe, pues no se esperaba que Xin’er le confesara la verdad así sin más. Sus planes de molestarlo fueron arruinados por completo.
“¿Entonces ya no necesitas esto?” Shi Minzhe agitó la pintura en su mano.
“No, ¡digo si!”
Xin’er cogió la pintura y la observó durante unos segundos. Una expresión difícil de descifrar pasó por su rostro, antes de volver a su habitual sonrisa.
“Bueno, ¿y cómo es que ahora estáis juntos?”
Ante esa