La voz de Max se volvió ronca gradualmente. Un brillo peligroso y seductor apareció en sus ojos.
—Max, como ya lo sabías, ¿por qué no me lo dijiste antes?— Agarrando las sábanas sin poder hacer nada, Olivia hizo la pregunta cuya respuesta más quería saber.
—Si te lo hubiera dicho antes, solo ibas a querer arrebatarme a Tomas y Mia, o seguir preocupándote de que yo quisiera arrebatarte a Noa y Clayton—, explicó Max solemnemente mientras presionaba su nariz contra la de Olivia.
—Te han lastimado