—Si revelo que contrataste a alguien para violar a tu hermana hace seis años, ¿crees que estallará como el incidente de Dereck?—
Maia pisó el freno y giró el volante, estacionando el Bentley al costado del camino.
—Tú eres el que filtró el escándalo de mi padre—.
—¿Qué pasa si soy yo? ¿Qué pasa si no lo es? —Marcus se rió, —Tanto el padre como la hija son ingratos. Estoy impresionado de que incluso le pongas las manos encima a los miembros de tu familia más cercanos—.
—Marcus, me estás llamando por dinero, ¿no?—
Su agarre se hizo más fuerte en el volante. Las articulaciones de sus dedos comenzaron a ponerse blancas por ejercer tanta fuerza.
—El asesino que contrataste hirió mi pierna derecha. Ahora soy un lisiado con una cojera. Siempre recordaré este regalo tuyo—.
—No fui yo. Nunca contraté a nadie para matarte—, negó Maia con urgencia. Te pagué generosamente y, a cambio, me prometiste guardar mi secreto. ¿Por qué contrataría a alguien para matarte? ¿Tal vez el asesino fue contratado