VALENTINA ROSS
Mi respiración ya había vuelto a la normalidad, pero mi corazón seguía latiendo de forma inquieta. Yo estaba recargada en el hombro de Domenico, mis dedos se deslizaban lentamente por los mechones oscuros y gruesos de su cabello. Sus ojos verdes estaban fijos en mi rostro.
Mientras le acariciaba el cabello, mi mente comenzó a arrastrarme hacia un abismo de culpa.
Yo no debería estar haciendo esto. Debe haber algo mal en mí, algo muy malo muy en el fondo. Tal vez sea una falla irr