ARES BECKETT
Me quedé en la sala de estar, apoyado en el respaldo del sofá y con los brazos cruzados sobre el pecho, contando cada segundo de aquella visita. Tenía ganas de subir esas escaleras y arrastrar a Domenico Bane fuera de mi casa por el cuello de la camisa, pero sabía que Rubi se pondría furiosa conmigo.
Finalmente, escuché el sonido de pasos en el piso de arriba. Poco después, Domenico bajó las escaleras. Se detuvo al final de los escalones, acomodándose el abrigo.
— Gracias por la ho