ARES BECKETT
Me recosté contra la pared de la habitación, un poco alejado de la cama, y saqué el celular del bolsillo. Mientras Rubi platicaba en voz baja con Valentina, quien había corrido al hospital apenas supo que mi esposa había despertado, aproveché para abrir los portales de noticias.
Mi plan había funcionado a la perfección.
La pantalla de mi celular estaba inundada con el mismo video en todos los canales de chismes y noticieros policiales. La policía interceptó a Diana en el aeropuerto