Loredana tenía los ojos clavados en el techo de la habitación como si fuera lo más entretenido que había visto en mucho tiempo. Llevaba en la misma situación desde que se había ido a la cama.
Estaba cansada, pero sin Paolo a su lado se sentía incapaz de dormir. La boda sería al día siguiente y estaba ansiosa. Alguien que no la conociera podría decir que eran las dudas usual previas a casarse, pero no era así.
Estaba a poco de unir su vida a la de un hombre que la apoyaba y la motivaba a ser la