Algo le sucedía a Paolo. Desde que la había recogido, apenas había hablado y cada intento por establecer una conversación no la había llevado a ningún lado.
Loredana no tenía idea de lo que podía haber sucedido desde la última vez que había visto a Paolo.
Cuando él le había invitado a salir, se había sentido emocionada, pero también había estado a punto de negarse. Sin embargo, se convenció de que no tenía nada de malo y durante las últimas veinticuatro horas se había tenido que repetir lo mism